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Soya

by Chelsea Fisher on October 11, 2015

La verdad sobre la soya

Entre la controversia, las cantidades moderadas de soya son una gran adición a una dieta saludable. 

 

Por Chelsea Fisher

 

La controversia, confusión, y el cáncer han venido a rodear a la soya en los años recientes. Los estudios han encontrado que, dependiendo de quién se incluya en cada estudio, la legumbre puede inhibir, ayudar, o no tener efecto sobre el crecimiento del cáncer, dejando a muchos de nosotros con la duda de si debemos a no mantenernos alejados de la soya, o comerla religiosamente.

 

De acuerdo al American Institute for Cancer Research (AICR), la American Cancer Society, y la Clínica Mayo, no debemos eliminar ni ingerir grandes cantidades de soya. Cantidades moderadas de productos de soya – alrededor de tres porciones por día – no causarán efectos dañinos, y pueden ser una manera económica y sabrosa de consumir proteínas y nutrientes vegetales. La soya provee aminoácidos esenciales, fibra, vitamina C, folato, calcio, magnesio, fósforo, potasio y manganeso.

 

Sin embargo, los médicos pueden recomendar no comer soya y productos de soya, especialmente para mujeres que tienen cáncer de seno de hormonas positivas y toman tamoxifen o medicinas inhibidoras de aromatasa. Esto se debe a que la soya contiene fitoestrógenos, hormonas de plantas que se cree pueden tomar el lugar del estrógeno en nuestros cuerpos.

 

Los fitoestrógenos fueron descubiertos en la década de 1930 y desde entonces han sido estudiados por su potencial de reducir el riesgo de cáncer de próstata, seno y útero, todos los cuales pueden ser producto de la acción de las hormonas. Debido a que los fitoestrógenos son una forma mucho más débil de la hormona que aquella que nuestro cuerpo crea naturalmente, los científicos especulan que una dieta rica en los compuestos desde una edad temprana puede proteger contra ciertos tipos de cáncer, posiblemente reemplazando el estrógeno más fuerte en nuestros sistemas con el más débil de las plantas. Otros también han sugerido que las dietas ricas en fitoestrógenos pueden causar daños a mujeres post-menopáusicas. Ninguno de estos efectos ha sido probado en seres humanos.

 

Los fitoestrógenos se encuentran en una serie de plantas, incluyendo cereales, legumbres y semillas de sésamo, pero se encuentran en mayor concentración en la soya y semillas de lino. El tipo específico de fitoquímicos encontrado en la soya y productos de soya se llama isoflavones. A pesar de que ciertos estudios en animales han mostrado que niveles extremos de isoflavones de soya pueden promover el cáncer de seno, esto jamás se ha comprobado en los seres humanos.

 

Para las mujeres, especialmente sobrevivientes de cáncer de seno, o aquellas que están consientes de la posible relación de la soya con el cáncer, la soya parece ser segura si se consume con moderación. De acuerdo al AICR, un estudio de 2010 de sobrevivientes de cáncer de seno en China encontró que ingerir grandes cantidades de soya se vinculó a menor recurrencia de tasa de mortalidad. Los estudios basados en poblaciones que comparan a las mujeres japonesas, que tienen altos niveles de ingesta de soya, con mujeres americanas, encuentran que, de hecho, hay un mejor nivel de cáncer de seno hormonal entre las japonesas. Sin embargo, este hallazgo puede ser el resultado de la mayor ingesta de vegetales en Japón, y el hecho de que las mujeres japonesas ingieren productos de soya desde la infancia.

 

En cuanto a los hombres, los estudios han encontrado que una ingesta normal de isoflavones de soya no tendrá efectos negativos en los niveles hormonales masculinos, y ayudará a bajar el índice de antígeno prostático (PSA), que en altas concentraciones puede indicar cáncer de próstata.

 

Para obtener la cantidad correcta de soya en su dieta, recuerde que la soya viene en muchas formas, como tofu, leche de soya, miso, granos de soya, tempeh, yogurt de soya, helado de soya y harina de soya. Una porción se traduce a aproximadamente media taza de tofu o tempeh, una taza de leche de soya, media taza de edemame, o una onza de granos de soya.

 

Tome en cuenta que la soya también se encuentra como aditivo en muchos alimentos procesados, incluyendo la carne, alternativas a la carne, y golosinas. El AICR recomienda estar al tanto de la soya en alimentos procesados y evitar los suplementos de soya para asegurar que no termine con una abundancia en su dieta.

 

Tips de Ann: 

Cuando compre leche de soya, busque las variedades sin azúcar. El tofu viene en diferentes consistencias, como sedoso, medio, firme y extra-firme. El sedoso puede ser muy útil si le cuesta tragar, y siempre es una gran adición a las sopas o en helados para un incremento de proteínas. Los medio, firme y extra-firme son excelentes para hornear y sofreír; seleccione una consistencia que se ajuste a sus deseos o necesidades de la receta. Los productos de soya son geniales para los que son intolerantes a la lactosa, pero pruebe otras alternativas también para no sobre-ingerir soya.

 

Tips de Recetas: 

El Tofu y Tempeh son geniales alternativas a la carne en las recetas. El tofu horneado tomará el sabor de cualquier hierba y siempre dará un buen resultado. Use tofu firme en la receta de Tofu de Soya y Limón Horneado, la cual es simple con una sabrosa marinara. Para un antojo, pruebe nuestro Pudín de Chocolate a la Naranja de Tofu hecho con tofu sedoso, chocolate semi-dulce y ralladura de naranja. El miso siempre es delicioso, pruebe hacer nuestra Sopa Miso de Calabaza. Si nunca ha probado el tempeh, se lo recomendamos. Su textura es más densa que la del tofu, pero también tomará los sabores del plato. Pruebe nuestro Curry de Tempeh estilo Tailandés. No olvide los sencillos edemame. Generalmente puede encontrarlos congelados todo el año. Sólo requieren un rápido hervido y un poco de sal para hacer un excelente aperitivo o contorno.

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