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Tres Preguntas Más Comunes que me Preguntan como Oncólogo RD

by Alexandra Rothwell MPH RD CSO CDN on August 26, 2015

por Alexandra Rothwell, MPH, RD, CSO, CDN

Alexandra Rothwell es una nutricionista registrada, con especialización en nutrición oncológica.  Actualmente trabaja en el Mount Sinai’s Dubin Breast Center, en la ciudad de Nueva York, principalmente en consultas con pacientes de cáncer de seno en estado de tratamiento o supervivencia.  Anteriormente, trabajó con pacientes con cáncer de cabeza y cuello, trasplantes de médula, y cáncer gástrico, de colon y próstata, entre otras enfermedades.  Completó una Maestría en Salud Pública en la Mount Sinai’s Ichan School of Medicine y recibió su educación de nutricionista en la New York University.

Como nutricionista oncológica, conozco personas que se encuentran en tratamiento, recuperación y supervivencia.  La relación entre la alimentación y el cáncer es un campo muy popular y en constante desarrollo, y debido a ello, las personas que conozco tienden a tener muchas preguntas.  Las siguientes son las preguntas más comunes con las que me encuentro.    

 

 ¿El azúcar alimenta el cáncer?

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Este es un tema que se me pregunta casi a diario, y generalmente se emite como una afirmación en lugar de una pregunta.  El internet se encuentra repleto del concepto de que el azúcar alimento el cáncer, y mucha de esa información no viene de fuentes confiables o basadas en la ciencia.   La respuesta a “¿El azúcar alimenta el cáncer?” es: sí, más o menos.  El azúcar es la forma preferida de energía del cuerpo, y “alimenta” no sólo las células malignas, sino todos los otros tipos de células en el cuerpo, y es la única forma de energía que alimenta al cerebro.  Si el azúcar no está disponible, las células malignas pueden alimentarse de los sub-productos de la grasa y la descomposición de la masa muscular.

Hay, sin embargo, una posible conexión entre el azúcar y el cáncer, pero la conexión se cree que yace en la forma que se metaboliza el azúcar – o cómo la procesa el cuerpo.  Las alteraciones en el metabolismo del azúcar que involucran la resistencia a la insulina conllevan a altos niveles de insulina.  Los altos niveles de insulina y otra hormona de crecimiento, llamada IGF-1, son los que causan el crecimiento del cáncer.  Si esto suena confuso – lo es – y la relación entre insulina y el cáncer no es comprendida del todo por la comunidad médica hoy día.

A lo que se reduce esta información, para usted y para mí, es que para el cáncer, como con muchas enfermedades crónicas, es importante mantener un peso sano, ejercicios, y mantener niveles de azúcar en la sangre adecuados a través de una dieta balanceada.  ¿Cómo hacemos esto?  Comer para niveles de azúcar óptimos podría ser una publicación por sí sola, pero los elementos básicos son: seleccione carbohidratos de alta calidad (ej. los “integrales” como frijoles, granos integrales y vegetales) y limítelos, razonablemente, evite azúcares refinados, particularmente las bebidas saborizadas, y consuma carbohidratos como parte de comidas que contengan fibra y grasas, que pueden reducir la liberación de azúcar a la sangre.

 ¿Cómo debo comer durante la quimioterapia?  

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El recibir una prescripción para un régimen de quimioterapia puede ser una experiencia desalentadora, y he notado que los pacientes generalmente se llevan preguntas prácticas sobre cómo llevar su día-a-día durante el tratamiento.  Entre estas inquietudes: ¿Debo cambiar mi dieta?  La respuesta a esta pregunta depende totalmente del tipo de cáncer que se trata y el régimen prescrito, ya que los cambios de dieta deben corresponder a qué tipos de efectos secundarios se esperan.  Mi recomendación básica es seguir una dieta regular saludable, y manejar los efectos secundarios nutricionales según se vayan presentando.  Para estar preparado, siempre es buena idea consultar a un nutricionista registrado antes del tratamiento para determinar si necesitará o no seguir una dieta particular de inmediato (neutropénica, por ejemplo), aprender más sobre simples alteraciones de dieta para efectos potenciales, y obtener material escrito para llevar a casa consigo.  (Usted también puede utilizar esta página para tener unas cuantas ideas de recetas a la mano)  Yo generalmente recomiendo seguir una dieta simple/blanda por uno o dos días antes y luego de la infusión.  (La mayoría de los regímenes de quimioterapia tienen potenciales efectos secundarios gastrointestinales, como nausea, diarrea o estreñimiento, y seguir una dieta blanda por los días alrededor de la infusión pueden ayudar a disminuir la extensión de estos efectos).  Similarmente, un tip que he aprendido de los pacientes es prevenir las comidas favoritas durante el día de la infusión.  Esto ayuda a evitar la formación de asociaciones negativas con comidas que usted ama comer.

En los últimos años, los tratamientos de cáncer y el manejo médico de los efectos secundarios se ha optimizado, y a veces, las personas logran pasar estos tratamientos sin sentirse realmente enfermos, o necesitar cambiar su dieta. Por esta razón, yo recomiendo a los pacientes a reducir la anticipación de efectos secundarios negativos.  Comúnmente, sólo esta anticipación puede  causar el efecto secundario (“las náuseas anticipatorias” son un hecho real).  Algunas veces, también, una expectativa de poco apetito o pérdida de peso conlleva a la sobre-alimentación o ganancia de peso no-saludable.  (Interesantemente, para algunos tipos de cáncer y sus tratamientos, es común ganar peso en lugar de perderlo.)

Podría ayudar el pensar en los períodos de tratamiento como un tiempo en el que querrá darse a sí mismo el mejor cuidado posible – de alguna manera, usted querrá crear un ambiente parecido al de un “spa” para sí mismo.  Reclute la ayuda de amigos y familiares.  Dese a sí mismo alimentos reconfortantes y saludables, ejercítese con cuidado y regularmente, duerma mucho y bien, descanse cuando esté cansado, y trate de liberarse de elementos estresantes.  Para la dieta, recomiendo una dieta de estilo mediterráneo basada en plantas: rica en vegetales bajos en almidón y frutas, cantidades moderadas pero consistentes de grasas saludables, ingesta limitada o moderada de productos de animales de alta calidad, y cantidades limitadas de almidón.

¿Debo comer alimentos orgánicos?

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Esta es otra pregunta que no tiene una respuesta sencilla… básicamente, depende.  Primero, depende de si hablamos o no de vegetales o productos de animales.  Para vegetales, el seleccionar productos orgánicos es una manera de reducir la exposición a pesticidas.  Para comprender los efectos de pesticidas en la salud, puede ser beneficioso pensar desde una perspectiva de salud ambiental, donde la exposición “x” causa la enfermedad “y”.  Las exposiciones causan enfermedades de dos manera, a través de dosis altas, que causarán una reacción aguda, o a través de dosis bajas, exposición crónica, que causará enfermedades luego de un período de latencia o un cierto número de años.  De cualquier forma, un límite de exposición debe alcanzarse para causar la enfermedad.

En el caso de los pesticidas y el riesgo de enfermedades, generalmente neurológicas, se observa en poblaciones con muy alta exposición a pesticidas, como los trabajadores que administran los químicos o sus hijos.  Las enfermedades de exposición crónica de baja dosis de pesticidas son mucho más difíciles de definir.  Debido a que nos exponemos a tantas toxinas en nuestras vidas, es muy difícil determinar qué pesticidas están actuando con sus respectivos efectos a largo plazo.  La mejor manera de manejar el vivir en un mundo lleno de compuestos dañinos para la salud, que no involucre rodearse de una burbuja, es reducir la exposición cuando razonablemente sea posible.  Para algunos, que pueden costearlo, esto significa comprar sólo productos orgánicos.

How-To-The-Farmers-MarketFoto de la Union Square Greenmarket NYC por Mila Loza

Yo tengo la suerte de vivir en la ciudad de Nueva York, con los mercados de agricultores locales que tienen precios razonables, o aquellos de bajos niveles de pesticidas.  Desafortunadamente, en muchas partes del país, los alimentos orgánicos son difíciles de encontrar.  Algo que sabemos por seguro es que los beneficios de comer frutas y vegetales rebasan los posibles efectos negativos de la exposición a pesticidas de dosis baja, así que es ciertamente más importante comer estos alimentos, que preocuparse de si son o no orgánicos.  La respuesta a esta pregunta realmente se reduce a: depende de las opciones disponibles para usted y su situación económica.  Cuando tome decisiones sobre cuáles alimentos comprar en versión orgánica o convencional, puede ayudar el tener en cuenta la docena sucia del Environmental Working Group  y los quince limpios,  que ofrecen información sobre los productos con más y menos residuos de pesticidas.

Los productos de animales convencionales u orgánicos promueven una variedad distinta de consideraciones.  Aquí, la principal preocupación no son los pesticidas, sino cómo se alimentó al animal, y cómo se le crió, y si el animal fue provisto de hormonas de crecimiento sintéticas, y si el animal fue tratado con antibióticos.  (La cría de ganado es un tema cargado , y si usted desea saber más de lo que puedo cubrir aquí, recomiendo leer Food Inc. o ver el documental.)  A diferencia de los vegetales orgánicos, que no parecen diferir nutricionalmente de su contraparte convencional, los productos de animales que han sido alimentados con pasto en lugar de alimento preparado, hecho generalmente de soya y maíz, son más altos en ácidos grasos omega-3 y otros compuestos promotores de la salud.

A pesar de que muchos consumidores se preocupan por las hormonas de crecimiento que se les da a los animales criados convencionalmente, estas en realidad no son activas en seres humanos.  (Hay preocupación, sin evidencias para formar una conclusión, de que los productos de animales dados hormonas de crecimiento pueden aumentar los niveles de la hormona de crecimiento IGF-1 en los seres humanos, que está vinculada a algunos tipos de cáncer).

Los antibióticos que se dan a los animales de cría convencional son problemáticos por dos razones:  Primero, el uso extendido de estas drogas guía el desarrollo de las bacterias resistentes a antibióticos y, por ello, mucho más dañinas para los seres humanos y animales.  Segundo, los antibióticos promueven el crecimiento.  Además de tratar o prevenir enfermedades en espacios sobrepoblados y sucios, la promoción del crecimiento es en parte la razón por la que se administran los antibióticos.  Desafortunadamente, el comer estos alimentos puede promover el crecimiento y ganancia de peso en los seres humanos.

Los beneficios de seleccionar productos de animales orgánicos está claro.  Sin embargo, como muchos consumidores lo saben, son considerablemente más costosos que los productos convencionales.  Yo recomiendo una dieta basada en alimentos de plantas, y si se está pasando de una dieta basada en animales, esto debe proveer los ahorros necesarios para cubrir los costos de las carnes y lácteos orgánicos más costosos.  Alternativamente, reducir la ingesta de productos de animales como parte de una dieta basada en plantas, inmediatamente reduce la exposición a los elementos de preocupación en animales de cría convencional.  Como el objetivo es reducir la exposición de ser posible, cualquiera de esas dos alteraciones será efectiva.

 

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