Antes, para conseguir frutas y hortalizas frescas teníamos que ir a las tiendas de las fincas en el campo. Ahora no es así. Actualmente, los agricultores locales traen sus productos a la ciudad para venderlos en los mercados de hortalizas.

Comprar productos locales nos permite darnos un banquete de abundancia de productos regionales. Nos recuerda el flujo de las estaciones y nos alienta a ser creativos y a probar cosas nuevas. La cosecha local nos proporciona beneficios para la salud, tales como menos pesticidas y un valor nutricional mayor del que ofrecen las hortalizas pre-empacadas del supermercado. Y finalmente, las hortalizas recién cosechadas tienen mucho más sabor.

Muchos de nosotros nos hemos acostumbrado al mercado “global” – es difícil quejarse de comerse un mango en Colorado en Diciembre. Pero la experiencia de consumir los alimentos de la estación implica que está obteniendo el mayor grado de su sabor.  Cuando la temperatura y la condición de los suelos son perfectas para las frutas y las hortalizas, inevitablemente su sabor será más sabroso.

Si alguna vez se ha preguntado porque los tomates y los duraznos del supermercado son normalmente decepcionantes, un reporte del Centro de Salud y Ambiente Mundial de la Escuela de Medicina de Harvard nos ofrece una explicación. Las haciendas grandes que distribuyen globalmente se centran en frutas y hortalizas con alto rendimiento y durabilidad en lugar de sabor, ya que sus productos deben viajar largas distancias sin deteriorarse.  Muchas frutas y hortalizas de supermercado viajan más de 2.000 millas, por tierra, para llegar a su mesa. Para sobrevivir esos viajes, los cultivos son recogidos antes de madurar, es decir antes de alcanzar su máximo valor nutritivo. Ello disminuye su valor nutritivo y ciertamente afecta el sabor de los productos.

Las granjas pequeñas no pueden competir con los grandes proveedores del mercado global, pero localmente son insuperables. Debido a que sus productos viajan distancias más cortas, estos granjeros se concentran en cultivar diversas variedades que recogen cuando están en su mejor memento en cuanto a sabor y valor nutritivo.  A diferencia de los productos del supermercado, las frutas y hortalizas que se consiguen en los mercados de granjeros locales tienen pocas horas de recogidas, no días a semanas.

Comprar productos locales puede también reducir su ingesta de pesticidas. Los grandes cultivadores comerciales aplican métodos “convencionales” de cultivo, es decir que usan pesticidas y rocían sus cultivos preventivamente contra plagas. Los granjeros locales “convencionales” rocían solo cuando insectos nocivos atacan o si los cultivos están amenazados, pero no usan pesticidas como medida preventiva. Ello significa que podría estar pagando precios “convencionales” en los mercados de granjeros locales por productos cultivados con una cantidad significativamente menor de pesticidas.

Puede parecer extraño o desalentador, si nunca ha comprado en los mercados de granjeros locales, pero no se asuste. Aquí le damos algunos consejos para que se convierta en un exitoso cliente de estos mercados.

1. Permita que lo que está disponible inspire sus recetas. Lo mejor de los mercados de granjeros es que lo que está a la venta son los productos de la temporada, aunque podría tomarle tiempo pensar en recetas que utilizan los ingredientes de la estación. Revise nuestra presentación gráfica sobre los productos de las estaciones, para ideas sobre recetas de primavera y verano.

2. Camine por el mercado antes de comprar cualquier cosa. Los mercados locales pueden ser abrumadores. La gama de alimentos que estos mercados poseen lo puede aturdir. De manera que dese una vuelta alrededor del mercado antes de comprar, para investigar las diferencias en precio y calidad entre los puestos. Dependiendo de cuán grande sea el mercado, quizás le gustaría anotar los nombres de los agricultores que le gustan.

3. Comience de manera sencilla. Para evitar comprar muchas hortalizas y frutas, que no sabe bien qué hará con ellas, comience de manera sencilla. Escoja hortalizas que reconoce y que ha usado antes cuando comenzó a comprar en los mercados orgánicos. Si compra algunas cosas a las que está acostumbrada, puede también probar algunas cosas nuevas para merendar o experimentar. Eventualmente se sentirá dispuesto a probar nuevas recetas y variedades diferentes de hortalizas.

4. No tema preguntar. Una de las cosas mejores de los mercados de granjeros es que la persona que lleva el puesto puede trabajar en la granja o conocer a los que trabajan en ella. Si desea saber cuáles son los pesticidas que usan, pregunte. Si quiere probar algo antes de comprarlo, pídalo. Si desea una idea para alguna receta, pídala. Y no se apene si necesita saber cómo es un ajoporro o simplemente quiere saber el nombre del pollo que puso los huevos, que están a la venta  – simplemente pregunte.

5. Tenga paciencia. Así como le tomó tiempo determinar en qué pasillo estaban las cosas en su mercado favorito, igualmente le tomará tiempo determinar cuáles son los puestos del mercado de agricultores que le gustan más, de manera que tómese su tiempo.  Y como los mercados de agricultores son más caóticos que los supermercados, es mejor tener el tiempo suficiente para las compras.   

6. Disfrútelo mientras pueda. No hay mercados de agricultores todo el año en todas las regiones del país, de manera que aprovéchelos mientras pueda.

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