Si no es orgánico, no entre en pánico

organic_vegetables

Siempre estamos recomendándole a la gente que coma más frutas y verduras frescas. Hay cada vez más evidencia de que una dieta rica en frutas y vegetales puede ayudar a protegernos de una variedad de riesgos a la salud, incluyendo enfermedades crónicas como la diabetes y enfermedades cardíacas, así como muchos cánceres comunes.

Las frutas y verduras frescas deberían constituir la mitad de nuestros platos. A diferencia de los alimentos procesados, nos brindan la gama de fitonutrientes, vitaminas, minerales y fibra que necesitamos para mantenernos saludables.

Las verduras y frutas frescas pueden parecer caras en comparación con las comidas procesadas, que son rápidas y saciadoras. Además, en los medios se promociona continuamente la idea de que solo las frutas y verduras orgánicas son realmente saludables. Esto contribuye a la creencia de que las frutas y verduras convencionales no son tan buenas y que no vale la pena comprarlas—pero esto no es para nada cierto.

En términos generales, la comida orgánica de origen vegetal se caracteriza por una cantidad ínfima de pesticidas, un menor contenido de nitratos y un mayor contenido de polifenoles y vitamina C. Hay un número de razones por las que la gente cree que debería comprar productos alimenticios orgánicos en vez de convencionales, pero la principal razón es la creencia de que la comida orgánica es más sana o tiene una calidad nutricional superior. El bienestar del medio ambiente y de los animales también está entre las razones por las que la gente prefiere adquirir productos orgánicos en vez de convencionales.

A la fecha, no se han llevado a cabo estudios clínicos a largo plazo que midan los resultados directos en términos de salud cuando se lleva cabo una intervención con dieta orgánica.

Uno de los mayores beneficios de la comida orgánica que se proponen es la reducción de la exposición a los productos químicos, tales como los pesticidas. Se encuentran residuos de pesticidas en diversas cantidades predominantemente en todo tipo de frutas y verduras, pero también en los productos derivados de granos y lácteos, y cantidades mucho menores en productos de origen animal (excepto el hígado, que contiene niveles elevados).

Las frutas y verduras que se cultivan de manera convencional utilizan fertilizantes y pesticidas químicos sintéticos, mientras que, legalmente, las de origen orgánico solo pueden cultivarse utilizando pesticidas y fertilizantes de fuentes naturales. A fin de cuentas, esto quiere decir que tanto las frutas y verduras orgánicas como las convencionales contienen residuos de pesticidas, y si bien la cantidad en las convencionales es un poco mayor que en las orgánicas, no es suficiente para marcar una diferencia en términos clínicos. Esto incluye las frutas y verduras que integran “la docena sucia” según la lista del Environmental Working Group (EWG, un grupo ambientalista americano que lucha por el control del uso de tóxicos y contaminantes en el agua y los alimentos).

Según el Dr. Carl Winter, toxicólogo de la Universidad de California, Davis, el EWG utiliza una metodología anticuada y arbitraria para la creación de su lista anual de la docena sucia. Dice el Dr. Winter:

“lo más importante es que el EWG se enfoca en la presencia (o ausencia) de residuos de pesticidas en su metodología y declaraciones públicas, en vez de en las cantidades reales de pesticidas detectadas, que son extremamente bajas”.

Para evaluar correctamente los riesgos de los pesticidas para el consumidor, hay que considerar tres factores importantes:

  • La cantidad del residuo en los alimentos
  • La cantidad de alimento consumida
  • La toxicidad de los pesticidas.

La metodología utilizada por el EWG ignora estos tres factores.

También está la cuestión de si los productos orgánicos son más nutritivos. Algunos estudios de gran difusión pública han demostrado que algunas frutas y hortalizas orgánicas tienen un mayor contenido de antioxidantes, vitaminas y nutrientes en comparación con las convencionales pero, para reiterar, esta diferencia es demasiado pequeña estadísticamente como para evitar comprar frutas y verduras cultivadas de manera convencional.

También es importante recordar que los consumidores de comida orgánica tienden a ser mujeres, personas preocupadas con la salud, activas físicamente y con niveles de educación y de ingresos superiores a las personas que consumen productos no orgánicos. Este segmento demográfico también consume menos alimentos procesados y ultraprocesados.  Por ello, es muy difícil separar cuáles de estos factores contribuyen a un menor riesgo general de enfermedades crónicas, incluyendo el cáncer.

Nuestro consejo

Si no es orgánico, no entre en pánico. Comprar frutas y hortalizas orgánicas es una elección personal. Si usted cree que comer frutas y verduras orgánicas es mejor para usted, está muy bien, pero sepa que esto no es necesario para obtener los beneficios de las frutas y verduras que todos necesitamos para nuestra salud. Recuerde que actualmente no hay evidencia de que una persona que consuma únicamente frutas y hortalizas orgánicas reducirá su riesgo de cáncer o el riesgo de una recurrencia del cáncer. Sugerimos que lave bien todos los productos frescos con agua fría, para eliminar cualquier residuo, tierra y bacterias.

Si tiene la capacidad económica necesaria, le recomendamos que su prioridad sea adquirir productos lácteos y carnes orgánicos, ya que se ha demostrado que contienen mayores cantidades de ácidos grasos omega 3 y de ácidos grasos insaturados.

Una dieta que incluya una amplia variedad de frutas y vegetales frescos, granos integrales y legumbres, es lo mejor que podemos hacer para nuestra salud en general, sin importar la forma en que fueron cultivados. No debemos despreciar las frutas y hortalizas convencionales. El consumir menos alimentos procesados y comer más plantas, ya sea que hayan sido cultivadas convencionalmente o no, es lo más importante.

Registered Dietitian Approved

There are many misconceptions about nutrition and cancer in widespread media. By using current scientific literature, plus recommendations of the Academy of Nutrition and Dietetics, the American Institute for Cancer Research, the National Cancer Institute, and the American Cancer Society, our Registered Dietitian, Kate Ueland, MS, RD, and our team of editors work to help our readers discern truth from myth.

Las afirmaciones en este blog no tienen la intención de diagnosticar, tratar ni curar ninguna enfermedad. Siempre consulte con su médico o nutricionista diplomado(a) para obtener asesoramiento médico específico.


Recetas que te puede interesar


Leave a Review