Los titulares se prestan a confusiones. He aquí un ejemplo:

Alguno de ustedes pudo ver este titular en el New York Times el 23 de Abril. Se basa en la procedencia de las reuniones del American Association for Cancer Research en San Diego.

Una Manzana al Día, y Otros Mitos.

La historia abre con esta potente observación:

«Un viaje a cualquier librería o un paseo por el Internet pueden dejar la impresión de que evitar el cáncer básicamente se reduce a cómo usted come. Una fuente tras otra promueve los poderes protectores de los ‘súper-alimentos’, ricos en antioxidantes y otros fitoquímicos, o aconseja a los lectores emular la dieta de los campesinos chinos o los habitantes de cuevas Paleolíticas.

Pero hay una gran división entre este folklore nutricional y la ciencia. Durante las últimas dos décadas, la conexión entre los alimentos que comemos y la anarquía celular que es el cáncer ha sido revelada, hilo por hilo.»

Esto es un asunto fuerte, y muy persuasivo. Después de todo, se nos bombardea con afirmaciones de comidas y salud, y el tema general de ellas es que si algo es muy sabroso, probablemente sea malo para usted. Estas afirmaciones son muy dañinas para las dietas que muchos de nosotros llegamos a disfrutar, y generalmente apuntan con un arco de la superioridad moral de los nuevos dictadores de dietas. Incluso si usted cree cada aseveración: (la carne roja es mala, el col es bueno, la grasa es mala, no, la grasa-trans es peor) es difícil no voltear los ojos a alguna de la nueva ortodoxia nutricional.

Así que para mí, y sospecho que para muchos otros, siento un fabuloso sentido de «te tomé» en ese titular y los párrafos de apertura del artículo. Nada que ver, Policía de Comida: pásame un croissant. Pero a finales del artículo del Times, hay una pequeña calificación. Parece ser que hay una guerra de reportes contradictorios. (Mientras la reunión de San Diego terminaba, un nuevo estudio de dietas altas en grasa y cáncer de seno sugería que puede haber una conexión después de todo).

El autor también admite que incluso en los estudios más rigurosos, es difícil ajustar para lo que los epidemiólogos llaman factores confusos. Las personas que comen más frutas y vegetales y menos carnes rojas tienden a ser más saludables en muchas otras formas, así que es duro desenredar un aspecto de un estilo de vida del complejo entero de los hábitos de una persona.

  • Si usted se toma el tiempo de leer toda la pieza, el autor permite dos cosas sobre la dieta y el cáncer: Comer grasa quizá no causa cáncer, pero ser gordo incrementa el riesgo. De hecho, una de las fuentes citadas en la pieza sugiere que ser gordo ahora causa más cáncer que el cigarro.
  • El estado actual de las investigaciones es contradictorio y la relación entre dieta y cáncer es más compleja de lo que nadie podía predecir.

El artículo termina con dos párrafos que describen las suntuosas cenas que caracterizan a las reuniones: los invitados participaron en un bufet que incluyó, entre otras cosas, gruesos trozos de roast beef, una variedad de ricos quesos, y generosas porciones de vino. Luego vino la gran celebración de la sociedad de investigación del cáncer conocida por su bufet de postres.

Si usted lee rápido es fácil llevarse la impresión de que algún investigador comiendo una pieza de carne y un trozo de gorgonzola es una reflexión sobre. . . ¿Qué? ¿En la relación entre la dieta y el cáncer? ¿No es eso un gran salto?

En respuesta a la pieza del Times, otro artículo mejor pensado, aunque más tupido, apareció en la página del AICR. Llamó algunos detalles en cuanto a lo que los estudios han encontrado hasta ahora:

  • Las dietas altas en granos integrales pueden proteger contra el cáncer colo-rectal.
  • Las dietas altas en zanahorias, calabaza y otras comidas que contienen carotenoides pueden reducir el riesgo de cáncer de boca, laringe y faringe.
  • Las dietas altas en vegetales bajos en almidón como brócoli, lechuga y guisantes pueden ayudar contra el cáncer de esófago.
  • Reducir la carne procesada de la dieta, y moderar la ingesta de carne roja a no más de 18 onzas (cocinada) por semana, puede ayudar a reducir el riesgo de cáncer colo-rectal.

¿Así que, qué debe hacer una persona sana no-dogmática? He aquí algunas sugerencias:

  • Mantenga un peso sano. A no ser que sus fervientes seguidores le den su peso en oro cada año para su cumpleaños, ser gordo no es bueno para nada.
  • Preste atención a lo que come, y coma con placer. Esto incluye expandir su dieta para incluir más vegetales cocidos y deliciosas frutas frescas. También puede significar disfrutar del vino y cerveza con sus comidas.
  • Recuerde que la comida es sustento, y la comida es placer. Usted no encontrará el arándano que cura el cáncer o la ensalada verde que lo previene. Relájese. Disfrute.
  • Intente moderar su ingesta de titulares. Pueden realmente enfermarle. Vea más en:

http://blog.aicr.org/2014/04/22/fact-check-for-cancer-risk-diet-matters/#sthash.RDsSLOMW.dpuf

Lynn Hoffman enseña Artes Culinarias en Drexel University. Él es el autor de las irónicas e ingeniosas memorias Radiation Days, a ser publicadas el 6 de Mayo.

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