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El Nabo Sueco

Por Fiona Breslin • octubre 11, 2015

Una Maravilla de Invierno

Por Fiona Breslin

En invierno, cuando otras verduras se toman un descanso, el saludable nabo sueco, rico en antioxidantes, llega al mercado.  El nabo sueco es una verdura, que por muchas razones no se merece su anonimato. La mejor de estas razones es que una taza de nabo sueco contiene el 53% del consumo diario requerido de vitamina C, una bendición para el sistema inmune durante la temporada de resfriados y gripe, y para quien está en tratamiento.   El nabo sueco es también rico en vitamina B, fibra y potasio. A pesar de su apariencia rubicunda, desarrolla una dulzura natural al cocinarlo.

Consejos de Ann

El nabo sueco es redondo, con una pulpa amarillo-naranja. Más pequeño es el bulbo, más dulce su sabor.  Escoja los que sean pesados y firmes, sin manchas en la piel. Pélelos siempre antes de usarlos, para remover la película cerosa que estas verduras a veces poseen. Los tubérculos se mantienen de 1 a 3 semanas en el refrigerador.

Consejos Para Recetas

La cocción hace aflorar la dulzura natural del nabo sueco. Pruebe nuestra versión del estofado italiano de verduras Giambotta, hecho con nabo sueco y apio, si desea un delicioso y ligero plato principal. También puede asarlo, cocinarlo al vapor o hacer un puré. Para asarlo, córtelo en cubos de 1’’ y sazónelo con aceite de oliva, romero y sal. Hornéelo en una bandeja para hornear galletas, colocando una sola capa, a 400 grados hasta que esté dorado y tierno, y sírvalo como acompañante. También puede hacerlo en puré, combinándolo con papas o ñames, y agregando un poquito de nuez moscada rallada para darle un toque súper saludable.

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