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Queso

Por Mila Loza • febrero 1, 2018

¡Muchas Gracias Quesos!

Por Chelsea Fisher

Experimentar con nuevos quesos, con moderación, puede ser una manera deliciosa de añadir un gusto complejo a muchos platos. El queso es simple, fácil de comer como botana si está cansado, y nos ofrece algunas proteínas para comenzar. Si usted está preocupado por el contenido graso y calórico, considere aquellos con grasas reducidas o versiones descremadas, o pruebe quesos con sabores más fuertes, como un queso cheddar fuerte en lugar del suave, el cual nos dará más sabor con menos cantidad.

La American Cancer Society (ACS) advierte que aquellas personas bajo tratamiento de quimioterapia o trasplante de células madre, deben evitar quesos no pasteurizados. Esto incluye una cantidad de quesos con moho como el queso azul, Stilton y Gorgonzola, o el chedar fuerte, Brie, Camembert, queso feta, quesos de granja, o cualquier queso tipo mexicano como el queso blanco y cotija. La ACS se basa en que a los microbios les encanta la bacteria presente en algunos quesos, y deben ser evitados durante el tratamiento. Aquellas personas bajo tratamiento son también advertidas de evitar comprar quesos en delis o carnicerías para evitar la contaminación bacterial.

Así que, ¿es realmente sano comer queso durante tratamiento? Aunque es recomendado ser cauteloso con los quesos, no debe apartarse por completo de ellos. La incorporación de quesos pasteurizados a muchos platos puede ser actualmente una buena manera de añadir sabor, calorías, proteínas y calcio a comidas y botanas, las cuales pueden ser muy beneficiosas si ha perdido el apetito. La mayoría de quesos hechos en los Estados Unidos requieren ser pasteurizados, y usualmente puede conseguir mozarela, parmesano, americano y suizo, todos pasteurizados – sólo lea la etiqueta.

Incluso para aquellos que son intolerantes a la lactosa, el queso no está necesariamente fuera de la dieta. Los quesos de vaca añejados como el chedar o suizo pueden ser a veces tolerados porque la bacteria que le da a éstos quesos su gran sabor, terminan comúnmente digiriendo la lactosa, esa enzima presente en la leche. Si no le resultan los quesos de vaca, pruebe los de oveja o cabra, particularmente de cabra, frecuentemente la mejor opción para los intolerantes a la lactosa. Los quesos de cabra y oveja vienen en todo tipo de formas, variedades y tamaños, y todos deliciosos por igual.

Dicho esto, no todos los quesos son creados por igual. Lo que conocemos como queso Americano, puede ser encontrado en su forma natural, una simple combinación de Colby y chedar, pero más frecuentemente lo que conseguimos no es realmente queso, sino una combinación de ingredientes procesados de la leche, grasa de la leche, proteínas de leche, suero y sal. Como con todos los alimentos, lo mejor es leer la etiqueta para saber que estamos comiendo realmente.

Consejo de Ann

Cuando nos referimos a ciertos ingredientes en la cocina, invertir en quesos de mejor variedad y calidad puede hacer la diferencia, incluso si los precios son mayores. Usted puede tener que gastar más dinero por un queso realmente bueno, pero vale la pena. Los quesos procesados nunca nos aportarán el sabor y satisfacción que un pequeño pedazo de un buen queso.

Consejo de Receta

A nosotros nos encanta el parmesano y lo usamos en muchas recetas. El queso parmesano tiene “umami”, el cual realza el sabor de las comidas donde es utilizado. Para mejores resultados en una receta, asegúrese de comprarlo en un trozo y no previamente molido. Usted necesitará muy poca cantidad de un gran queso parmesano añejo para lograr un sabor increíble y sabroso. Esto no lo convierte únicamente en algo obligado en las pastas y risotos como nuestro Risoto de Hongos, pero también añade una vivacidad extra a vegetales, sopas y salsas.

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